miércoles, 31 de agosto de 2011

viernes, 10 de diciembre de 2010

Alegorías de caballos



You can´t take me
Got to fight another fight –
I gotta run another night
Get it out - check it out
I'm on my way and I don't feel right
I gotta get me back –
I can't be beat and that's a fact
It's OK - I'll find a way
You ain't gonna take me down, no way

Don't judge a thing until you know what's inside it
Don’t' push me - I'll fight it
Never gonna give in - never gonna give it up, no

If you can't catch a wave then you’re never gonna ride
You can't come uninvited
Never gonna give in - never gonna give up, no
You can't take me
I'm free

Why did it all go wrong?
I wanna know what's going on
And what's this holding me?
I'm not where I supposed to be
I gotta fight another fight
I gotta fight with all my might
I'm getting out, so check it out
you're in my way
So you better watch out

Don't judge a thing until you know what's inside it
Don’t push me - I'll fight it
Never gonna give in - never gonna give it, up no
If you can't catch a wave then you’re never gonna ride
You can't come uninvited
Never gonna give in - never gonna give up, no
You can't take me
I'm free
You can't take me I'm free

sábado, 12 de junio de 2010

Poema 6 Pablo Neruda

Poema 6
Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma

martes, 19 de mayo de 2009

Puedo escribir los versos mas tristes esta noche


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo lo quise, y a veces el también me quiso.

En las noches como esta lo tuve entre mis brazos.
Lo besé tantas veces bajo el cielo infinito.

El me quiso, a veces yo también lo quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no lo tengo. Sentir que lo he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin el.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y el no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberlo perdido.

Como para acercarlo mi mirada lo busca.
Mi corazón lo busca, y el no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no lo quiero, es cierto, pero cuánto lo quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otra. Será de otra. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no lo quiero, es cierto, pero tal vez lo quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta lo tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberlo perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que el me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo

Pablo Neruda

viernes, 30 de enero de 2009

Bestia


Soy transparente.
Me puedes oler muy bien.
Desde que me presento,
No tengo que hablar para darme a entender.
Mis ojos te lo dicen todo.
Mi boca arrulla lo que pienso.
Sabrás que es lo que siento,
Con sólo tocar mi piel.
No muerdo, ni acaricio.
Sólo hiberno todo el tiempo,
En mi jaula de almohadas,
Dónde nadie sabe la verdad.

No tengo voz para decirlo,
Por eso vengo y te lo escribo.
He deshonrado a mis principios.

Nunca he tenido la furia de un león.
Siempre tomando el camino corto,
Como él me enseñó.

lunes, 26 de enero de 2009

There is no running that can hide you


One last thing before I shuffle off the planet,
I will be the one to make you crawl
So I came down to write you an unhappy birthday
Someone call the ambulance
There’s going to be an accident
I’m coming up on infra red
There is no running that can hide you
Cos I can see in the dark
I’m coming up on infra red
Forget your running I will find you
One more thing before we start the final face-off
I will be the one to watch you fall
So I came down to crash and burn
Your beggars banquet
Someone call the ambulance
There’s going to be an accident
I’m coming up on infra red
There is no running that can hide you
Cos I can see in the dark
I’m coming up on infra red
Forget your running I will find you
Someone call the ambulance
There’s going to be an accident
I’m coming up on infra red
There is no running that can hide you
Cos I can see in the dark
I’m coming up on infra red
Forget your running I will find you
Cos I can see in the dark
I’m coming up on infra red
There is no running that can hide you
Cos I can see in the dark
I’m coming up on infra red
Forget your running I will find you
I’ll find youI’ll find you

domingo, 9 de noviembre de 2008

la nínfula, por Vladimir Nabokob


Entre los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan su verdadera naturaleza, no humana, sino nínfica ( o sea demoniaca). Propongo llamar nínfulas a esas criaturas escogidas.
Son nínfulas todas las niñas? No, desde luego. Tampoco es la belleza una piedra de toque. Es la gracia letal, el evasivo, cambiante, anonadante insidioso encanto mediante el cual la nínfula se distingue de esas contemporaneas suyas que dependen incomparablemente más del mundo espacial de fenómenos sincrónicos que de esta isla intangible de tiempo hechizado.
El número de verdaderas nínfulas es harto inferior al de jovenzuelas provisionalmente feas, o tan solo agradables o simpáticas, o hasta bonitas y atractivas, comunes, regordetas, informes, de piel fría, niñas esencialmente humanas, vientrecitos abultados y trenzas, que acaso lleguen a convertirse en mujeres de gran belleza.
Si pedimos a un hombre normal que elija a la niña más bonita en una fotografía de un grupo de colegialas, no siempre señalará a la nínfula. Hay que ser artísta y loco, un ser infinítamente melancólico, con una burbuja de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad siempre encendida en su sutil espinazo, para reconocer de inmediato, por signos inefables -el diseño ligeramente felino de un pómulo, la delicadeza de un miembro aterciopelado y otros indicios que la desesperación, la vergüenza y las lágrimas de ternura me prohiben enumerar-, al pequeño demonio mortífero entre el común de las niñas; y ahí está, no reconocida e ignorante de su fantástico poder

domingo, 26 de octubre de 2008

otra adicción: oxitocina

Michel Odent, cirujano y obstetra francés, ha estudiado el efecto de la hormona oxitocina en distintos eventos sexuales.
La oxitocina se encuentra en medio de cualquier aspecto relacionado con el amor. Primeramente es secretada por una primitiva estructura de nuestro cerebro llamada hipotálamo; posteriormente pasa a la glándula pituitaria posterior desde donde, bajo circunstancias específicas, es liberada repentinamente en el torrente sanguíneo. Hasta hace bien poco, venía sosteniéndose que la oxitocina era un tipo de hormona característica del sexo femenino cuyo único papel consistía en estimular las contracciones uterinas durante el trabajo de parto y el parto, así como las contracciones del pecho durante la lactancia. Hoy se sabe que la oxitocina es una hormona tanto femenina como masculina y que se encuentra presente en diferentes aspectos de la vida sexual.

Función de la oxitocina en la excitación sexual

Hace muy poco que ha salido a la luz la función de la oxitocina durante la excitación sexual y el orgasmo. Esto, tras innumerables experimentos con oxitocina en ratas y otros animales de laboratorio. Por ejemplo, cuando se inyecta la oxitócica a aves domésticas de corral y palomas, la mayoría, un minuto después de la inyección, empieza a moverse a ritmo de vals, a agarrarse unos a otros por las crestas y a montarse. Hace ya décadas que viene utilizándose la oxitocina con animales en cautividad con fines relacionales. Es ahora cuando contamos con estudios científicos que muestran los niveles de oxitocina durante el orgasmo en los humanos. El equipo [de investigación] de Mary Carmichael de la Universidad de Stanford en California ha publicado un estudio en el que se tomaron medidas de los niveles de oxitocina entre hombres y mujeres durante la masturbación y orgasmo. Estas mediciones se realizaron por medio de muestras de sangre recogidas continuamente a través de un catéter fijo en vena (1). Los niveles obtenidos antes del orgasmo, durante la estimulación, resultaron ser superiores entre las mujeres que entre los hombres. Ciertamente, ya eran superiores durante la segunda fase del ciclo menstrual en comparación con la primera fase. También las mujeres presentaban niveles significativamente superiores que los hombres durante el orgasmo; de la misma forma, las mujeres multiorgásmicas obtenían un pico más elevado durante el segundo orgasmo. En el orgasmo masculino, la oxitocina ayuda a inducir las contracciones de la próstata y las bolsas seminales. El efecto inmediato que conlleva la liberación de oxitocina durante el orgasmo femenino es el de inducir el tipo de contracciones uterinas que ayudan a transportar el esperma hacia el óvulo. Existen datos de estos hechos datados ya en 1961 aportados por dos médicos americanos y obtenidos durante una operación ginecológica. Ocurrió cuando, antes de realizar la incisión abdominal, fueron introducidas partículas de carbono en la vagina de la mujer, cerca del cérvix, a la vez que le era administrada una inyección de oxitocina. Luego, encontraron partículas de carbono en las trompas de Falopio (2).

«La oxitocina es una hormona tanto femenina como masculina y se encuentra presente en diferentes aspectos de la vida sexual»
Margaret Mead, tal y como han hecho muchos antropólogos, se percató de que, en muchas sociedades, el papel del orgasmo femenino había sido totalmente ignorado, considerando que no cumplía función biológica alguna (3). En el mismo estadio de desarrollo de las ciencias biológicas, Wilhelm Reich fue incapaz de relatar cuál era exactamente el papel del orgasmo femenino (4). Hoy en día, con los datos de los que disponemos, podemos mostrar una visión completamente nueva del orgasmo femenino.

La hormona del amor altruista

Sabemos que cierto nivel de oxitocina es necesario durante el proceso del nacimiento, y los obstetras han venido siendo conscientes de ello desde hace bastante tiempo. Sin embargo, no es hasta la actualidad cuando nos interesamos por la cantidad de oxitocina que es liberada justo después de que el bebé ha nacido. La importancia de este pico es especialmente relevante cuando lo ligamos a nuestro reciente conocimiento de que la oxitocina puede inducir a la conducta maternal. Cuando la inyectamos en el cerebro de una rata virgen o una rata macho, se vuelve maternal y comienza a cuidar a los cachorros. En el caso opuesto, si inyectamos un antagonista de la oxitocina directamente en el cerebro de las madres ratas justo después del parto, no prodigan una gran atención a sus crías. Puede decirse que uno de los mayores picos de secreción de la hormona del amor que acontece en la vida de una mujer se da justamente tras el nacimiento, siempre y cuando éste transcurra sin que medien hormonas de sustitución administradas a la madre durante el parto. Parece que el feto también libera oxitocina, lo cual contribuye al comienzo del trabajo de parto a la vez que puede configurar la propia capacidad del bebé para liberar la hormona del amor.

«La oxitocina está presente en la leche humana; es decir, el bebé que es amamantado absorbe cierta cantidad de la hormona del amor a través del tracto digestivo».

En este mismo sentido, estamos en estos momentos conociendo más acerca del papel de la oxitocina en la lactancia. Se ha comprobado el hecho de que cuando una madre oye una señal de su bebé con hambre, se produce un aumento en los niveles de oxitocina, por lo que podemos establecer un paralelismo entre la excitación sexual que comienza antes de que exista cualquier tipo de contacto físico. Tenemos entonces niveles igualmente elevados de oxitocina liberados por una madre en el momento en el que el bebé mama que durante un orgasmo, lo que constituye otro paralelismo entre estas dos situaciones en la vida sexual. Aún más, la oxitocina se encuentra presente en la leche humana. Dicho de otro modo, el bebé que es amamantado absorbe cierta cantidad de la hormona del amor a través del tracto digestivo. Y cuando nos encontramos compartiendo una comida con más personas, también incrementamos nuestros niveles de oxitocina. La única conclusión posible es que la oxitocina es una hormona altruista, una hormona del amor.

Así, cualquier episodio de la vida sexual se caracteriza por la liberación de una hormona altruista, y esto también se refiere a la liberación de sustancias morfina-like. Este tipo de endomorfinas actúan como hormonas del placer y como analgésicos naturales. Durante el acto sexual se liberan niveles altos de endomorfinas, por lo que para la personas que padecen de migraña, las relaciones sexuales se convierten en un remedio natural contra ese dolor de cabeza. Existe al respecto mucha documentación acerca del uso por parte del organismo de estas sustancias en diferentes tipos de animales.

«En las sociedades en las que la sexualidad genital está muy reprimida, las mujeres tienen una menor probabilidad de tener partos más fáciles, y a la inversa, la rutina hipercontroladora del proceso del nacimiento probablemente influye en otros aspectos de nuestra vida sexual»

Pongamos como ejemplo el caso de lo hámster y las betaendorfinas, cuyos niveles en sangre aumentaron en 86 veces en ejemplares machos después de la quinta eyaculación en comparación con los animales del grupo de control. En esta misma línea se han realizado estudios en humanos que profundizan en el papel de la liberación en sangre de endorfinas durante el trabajo de parto y el parto. Como consecuencia de estos nuevos estudios, ha salido a la luz el tema del dolor y si éste es psicológico o resultado de condicionamientos culturales, asunto que ha formado parte del debate con argumentos que podemos situar en hace 40 años. Hoy por hoy damos por aceptado el concepto de dolor psicológico, aunque también existe un sistema de compensación cuya finalidad es regular el uso de sustancias opiáceas naturales por parte del organismo humano. Ése es sólo el comienzo de una larga serie de reacciones.
Por ejemplo, las betaendorfinas liberan prolactina, una hormona que le da el toque final a la maduración de los pulmones del bebé y que es igualmente necesaria para la secreción de la leche materna. También la oxitocina ayuda en este caso a la subida de la leche.

Este aparentemente simple hecho de liberación de endorfinas durante el proceso del nacimiento nos dice que en los 90 no podemos ya separar el estudio del dolor del estudio del placer, dado que el sistema que nos protege del dolor es el mismo que nos produce el placer. Durante el parto y nacimiento, el bebé libera sus propias endorfinas, de lo que se deduce que, en la hora siguiente al nacimiento, tenemos a una madre y a un bebé impregnados de opiáceos. Es entonces cuando se establece esa relación de apego o vínculo, ya que los opiáceos crean un estado de dependencia. De igual manera, cuando los individuos de una pareja sexual se encuentran uno junto al otro e impregnados de opiáceos, se crea otro tipo de dependencia muy similar a la relación de apego entre una madre y su bebé.
Teniendo en cuenta que la lactancia es necesaria para la supervivencia de los mamíferos, no sorprende advertir que existe un sistema interno de recompensa que anima a la madre a dar el pecho. Cuando una madre amamanta, en veinte minutos alcanza el nivel máximo de endorfinas; así, al bebé le ha recompensado la crianza desde que la leche humana contiene endorfinas. Éste es el motivo por el que algunos bebés se muestran como “elevados” después de mamar.

«Durante el acto sexual se liberan niveles altos de endomorfinas, por lo que para la personas que padecen de migraña, las relaciones sexuales se convierten en un remedio natural contra ese dolor de cabeza»

Nuestros conocimientos acerca de las endorfinas es aún muy reciente. Hace sólo 20 años, Pert y Snyder publicaron un artículo histórico en la revista Science donde revelaban la existencia de células sensibles a la recepción de opiáceos en el tejido nervioso de los mamíferos. Entonces, si el sistema nervioso humano contiene células sensibles a los opiáceos, podríamos pensar que el cuerpo humano es capaz de producir alguna sustancia o sustancias muy similares a las que segrega el opio (5). En cuanto se entiendan por completo estos datos científicos publicados, dispondremos de una nueva base de la que partir a la hora de afrontar temas como la relación entre el placer y el dolor, el comportamiento masoquista y sádico, la filosofía del sufrimiento, el éxtasis religioso y los sustitutos de la satisfacción sexual, por citar sólo unos pocos temas a modo de ejemplo.

«Durante el parto y nacimiento, el bebé libera sus propias endorfinas, de lo que se deduce que, en la hora siguiente al nacimiento, tenemos a una madre y a un bebé impregnados de opiáceos»

Tanto la oxitocina, hormona del amor, como las endorfinas, hormona del placer, forman parte de un complejo equilibrio hormonal. Pongamos como ejemplo un caso de liberación de oxitocina de modo repentino. De acuerdo a un equilibrio hormonal, podemos dirigir la necesidad de amar en direcciones diferentes. En el caso de una madre con niveles altos de prolactina, ésta, en su trato con el bebé, tiende a concentrar su capacidad de amar hacia su bebé. Cuando los niveles de prolactina son bajos, como ocurre normalmente en los casos de madres que no dan el pecho, el amor es dirigido entonces hacia una pareja sexual, y es que la hormona necesaria para la secreción de la leche materna, la prolactina, disminuye el deseo sexual. Cuando un hombre tiene un tumor por el que segrega prolactina, el primer síntoma es la impotencia sexual. Los fármacos “antiprolactina” pueden ser inductores de sueños eróticos.

Es bien conocido el hecho de que, entre muchas especies de mamíferos, la madre que amamanta no es receptiva al macho. Es más, en muchas sociedades tribales, hacer el amor y amamantar son actos considerados incompatibles. Podemos decir que desde el advenimiento del modelo grecorromano de monogamia estricta viene dándose una cierta tendencia a reducir dar el pecho por medio de esclavas, nodrizas, leches animales o preparados lácteos.

Adrenalina y contacto visual

Existen hormonas que inhiben ciertos episodios de la vida sexual, hormonas de la familia de la adrenalina que son liberadas cuando los mamíferos tienen miedo o sienten frío. Este tipo de hormonas, denominadas “de emergencia”, son las que nos proveen de la energía necesaria para protegernos en caso de lucha o de huida. En el caso de una hembra mamífero amenazada por un depredador potencial cuando ésta se encuentra pariendo, este tipo de adrenalina permite a la madre posponer el proceso del nacimiento, parándolo y retrasando ese momento con el fin de impulsar a la madre a lucha o huir del peligro. Es bien sabido por los ganaderos que es imposible ordeñar a una vaca asustada.

Ahora bien, los efectos de la adrenalina durante el proceso del nacimiento prueban ser más complejos en este caso. Ambos, la madre y el bebé, experimentan picos de adrenalina durante las ultimísimas contracciones que preceden al nacimiento. Con ello se permite y facilita a la madre estar alerta cuando nace el bebé; además, para los mamíferos supone una ventaja añadida, ya que liberan energía suficiente para proteger al recién nacido. Otro de los efectos derivados de tal cantidad de adrenalina disponible en el organismo del feto es que, igualmente, éste entra en el nacimiento en estado de alerta, con los ojos bien abiertos y las pupilas dilatadas, de ahí la fascinación de las madres por la mirada de sus criaturas recién nacidas. Aparentemente, este contacto visual representa para los humanos una piedra de toque fundamental en el comienzo de la relación madre-bebé. Hemos de destacar en este punto que las hormonas de la familia de la adrenalina, tan generalmente relacionadas con la agresión, cumplen un rol muy específico en la interacción madre-bebé durante la hora siguiente al nacimiento.

El cerebro primitivo

En los seres humanos, el principal órgano en funcionamiento durante cualquier actividad sexual es el cerebro. Las ciencias biológicas modernas ven el cerebro como una glándula primitiva que secreta hormonas, pero sólo las primitivas estructuras del cerebro y las que rodean al hipotálamo –aquéllas que compartimos hasta con los mamíferos más primitivos– están activas durante la relación, el nacimiento y la lactancia. Los humanos tenemos un neocórtex –estructura cerebral recientemente descubierta– que alberga al intelecto sobre y alrededor de la estructura cerebral primitiva. Cuando este cerebro racional es sobreestimulado, tiende a inhibir la acción del cerebro primitivo. Durante el proceso del nacimiento, hay una etapa en la que a la mujer de parto le da la sensación de estar en otro planeta; para llegar a ese “otro planeta”, ha tenido que cambiar su nivel de conciencia reduciendo la actividad del neocórtex. Y al contrario, durante el proceso del nacimiento y cualquier experiencia sexual, una estimulación del neocórtex tiene un efecto inhibitorio: una conversación lógica, sentirse observada, luces fuertes, etc. Hay pocas parejas que puedan hacer el amor si se sienten observadas o si sus neocórtex se encuentran estimulados por luces fuertes o pensamientos lógicos.

Resulta irónico que los mamíferos no humanos, cuyo neocórtex no está tan desarrollado como el nuestro, cuenten con una estrategia para dar a luz en privado. La sensación de seguridad es un requisito previo para mantener el estado de privacidad. Para uno sentirse seguro, antes debe de sentirse protegido. Recordemos que las primeras comadronas eran normalmente las madres de las mujeres que estaban dando a luz. Otras comadronas que sustituían a la figura materna debían ser, sobre todo, personas protectoras.

«Durante el proceso del nacimiento, hay una etapa en la que a la mujer de parto le da la sensación de estar en otro planeta; para llegar a ese “otro planeta”, ha tenido que cambiar su nivel de conciencia reduciendo la actividad del neocórtex»

Tratar la sexualidad como un todo supone tener en cuenta muchas implicaciones. En las sociedades en las que la sexualidad genital está muy reprimida, las mujeres tienen una menor probabilidad de tener partos más fáciles, y a la inversa, la rutina hipercontroladora del proceso del nacimiento probablemente influye en otros aspectos de nuestra vida sexual.

Es necesario un completo trabajo para estudiar estas correlaciones, las cuales están basadas en muchos textos antropológicos de la muy reciente y moderna etnología, como el trabajo de Malinowski The Sexual Life of Savages (7) y los estudios de Margaret Mead. Nos encontramos con las mismas correlaciones cuando comparamos las últimas estadísticas relacionadas con el nacimiento del s. XX en los países de Europa: los nacimientos son más fáciles en Suecia que en Italia.

Por supuesto, amor y sexualidad no son sinónimos. Nadie puede definir el amor, ni nadie puede analizar con precisión los distintos tipos de amor. La última forma de amor entre los humanos debería de ser el amor a la Naturaleza, un gran respeto hacia la Madre Tierra. Durante la primera hora que sigue al nacimiento, el primer contacto del bebé con su madre es un período crítico en el desarrollo de la capacidad de respeto a la Naturaleza. Debe de existir algo en común entre la relación con la madre y la relación con la Madre Tierra. Debe de haber algunas, muy pocas, culturas en la que no exista excusa alguna para interferir en el primer contacto entre la madre y el bebé. En estas culturas, la necesidad de dar a luz en la intimidad siempre se ha respetado, culturas que se han desarrollado en sitios donde los humanos tenían que vivir sus vidas en armonía con el ecosistema, donde resultaba una ventaja desarrollar y mantener el respeto hacia la Madre Tierra.

Cuando el proceso del nacimiento se vea como un período de suma importancia en el desarrollo de la capacidad de amar, ocurrirá la revolución en nuestra visión de la violencia.

Michel Odent

BIBLIOGRAFÍA
1. Carmichael, M.S., Humber, R., et al., (1987): Plasma oxytocin increases in the human sexual response. J. Clin. Endocrinol. Metab. 64: 27.
2. Egli, G.E., Newton, M. (1961): Transport of carbon particles in human female reproductive tract. Fertility and Sterility, 12: 151-155.
3. Mead, M. (1948): Male and Female. New York, William Morrow and Co.
4. Reich, W. (1968): The Function of Orgasm. London: Panther Books.
5. Pert, C.B. and Snyder, S.H. (1973): Opiate receptor: A demonstration in nervous tissue. Science 179: 1011-1014.
6. Odent, M. (1987): The foetus ejection reflex. Birth 14:104-105. See also Odent, M. (1991). Fear of death during labour. J.of Reproductive and Infant Psychology, 9:43-47.
7. Malinowski, B. (1919): The Sexual Life of Savages. New York, Harvest Books.

miércoles, 22 de octubre de 2008

parteaguas: el antes y el después

La vida se dividió irremediablemente durante mi vida en algunos puntos, pero creo que el parteaguas definitivo sucedió en el momento en el que me convertí en madre.

Ese momento sirve para definirme en como era antes y como fui después.

El antes estaba marcado por una vida en la cual me percibía a mi misma como ejecutiva, a cargo de una importante área de una compañía trasnacional. En ese antes era una mujer agresiva, acostumbrada a resolver con gracia las zancadillas que el trabajo me ponía. A dirigir y defender mi grupo, y a diseñar una serie de estrategias que me ayudaran a colocar mi trabajo en una posición trascendental.

Era en ese momento cuando me encontré embarazada de mi primer hijo. Una hace toda una cadena de suposiciones acerca de la maternidad, tratando de acomodarla en el futuro. Decidí en ese momento, que cuando mi hijo naciera, yo seguiría en esa "importante" labor dentro de la empresa. Mi hijo asistiría a una guardería, y sería un niño muy sociable y acostumbrado a convivir con otros niños. Sería un niño criado en comunidad.

Me dediqué a buscar un lugar en donde podría dejar a mi fruto. Encontré según yo el sitio ideal, una prestigiosa guardería con excelentes referencias.

Todo estaba resuelto, cuando mi hijo naciera, yo permanecería con el mientras durara mi incapacidad, y después de eso, el a la guardería y yo al trabajo.

Vino el momento en el que mi hijo nació, y es ese momento en el que inició mi encuentro conmigo misma a través de la maternidad. Empecé a enfrentarme con mi propia sombra, y con todo el bagaje que uno carga inconscientemente.

Como buena autodidacta y curiosa lectora que soy, comencé a leer cuanto libro acerca de crianza que se cruzó por mi camino. Unos libros contradecían a los otros, y fue dificil en esos momentos discernir cual era la senda que seguiría en cuanto al modo de criar a mi hijo.

Y empezó a crecer en mi la ineludible y sobrecogedora experiencia de encontrarme con una fuerza que me rebasaba y me desbordaba: el amor maternal. El instinto animal, el apego que la hembra siente hacia su cría.

Encontrarme con estos sentimientos tan fuertes, fue una experiencia muy reveladora: Me di cuenta de que el lugar en donde mi hijo pertenecía era en mis brazos y sobre mi corazón. Me parecía dificil poder soltarlo de mi regazo, aún para bañarme.

Me rendí sin frenos hacia el amor que mi hijo provocaba en mi, y sentí con gran intensidad la fuerza del instinto milenario.

Y llegó el momento en que tenía que regresar a mi trabajo, y mi hijo entrar a la guardería, cuando tenía 3 meses, según mis meditados planes anteriores.

El primer día de trabajo, llegue temprano a la guardería. Me senté en el cuarto donde mi hijo permanecería junto con los otros bebés y las mujeres que los cuidarían. Me abrí la blusa para amamantarlo antes de irme a la oficina. Observé la habilidad de las cuidadoras para mecer con la pierna las diferentes sillitas donde tenían sentados a los bebés, y como le daban a cada uno una cucharada de papilla.

Casi no podía contener las lágrimas...era ahí donde mi criatura se quedaría...

Llegue al trabajo y comencé con mis actividades, a las tres horas me metí al baño a extraerme la leche con mi tiraleche eléctrico. Guardé mi leche en el refrigerador.

Algo dentro de mi gritaba que lo que estaba haciendo no era correcto. Era una indescriptible necesidad de salir corriendo hacia mi hijo. Era un ahogo que me impedía pensar y que me presionaba el pecho. Unas ganas de llorar impresionantes. En ese momento decidí que era incapaz de hacerlo y no había nada que lo pudiera evitar. Regresaría por mi hijo y no me separaría de el. Me quedaría a su lado contandole las pestañas, cantándole, arrullándolo.
Es un dilema increíblemente dificil de racionalizar, por un lado lo que una creía hace pocos meses, y por otro lado lo que todo una siente de manera incontrolable.

Subí a hablar con mi jefe, y le explique la situación lo mejor que pude. Aún recuerdo sus palabras: "es muy entendible" fue lo que me dijo. Hicimos planes de como delegaría mis responsabilidades y trasladaría el poder a otra persona, y como finalmente entregaría mi area.

En ese momento, empezó a existir el después. Me liberé de todas mis ideas preconcebidas y me rendí al amor materno. Mi imagen de mi misma cambió radicalmente. De ser una mujer agresiva, me convertí en una mansa criatura. Ya no era una ejecutiva, era una mamá.

Me dediqué en cuerpo y alma a criar a mi hijo, y a descubrir la maravillosa persona que es.

Pensé que fue la mejor decisión que hice en mi vida, ya que hice con convicción lo que me pareció correcto tanto intelectualmente como con el corazón.

Luego la vida me bendijo con otras dos criaturas que llenaron por completo mi vida y me acabaron de formar como madre.

Y es ahora, varios años después, en que comienzo a notar los frutos del tiempo que han estado a mi lado, en mis brazos y en mi corazón

jueves, 2 de octubre de 2008

martes, 23 de septiembre de 2008

lactancia



Pero nací también (porque nací)

al sexto sol del día,

en el último vientre de mi madre.

(Mi madre es mujer

y no tuvo ningún que ver con Dios.)

Hasta agotar sus senos me desprendí

(leche de flor bebí).

Mi padre me dijo: levántate y anda

a la escuela

Jaime Sabines

(Ani a los 5 años, antes de su auto-destete, que AUN no sucede)

viernes, 5 de septiembre de 2008

el demonio maniatado

noviembre 1992

Una alborada triste
de pasión insatisfecha.
Más adentro
el demonio castrante y perverso
maniatado y amordazado
clamando libertad
La simiente maldita
no puede germinar
en un campo de trigo

Algo se fue pudriendo
como se pudre el muerto en la tumba
y es inevitable

Ese demonio debe ser destruído
cuanto antes
surge la convicción.

la voluntad lleva el veneno
y lo porta cobardemente

Amar
Dar frutos
Soñar
Ayudar
Hacer la felicidad
la posibilidad existía

Pero decidí vagar dulcemente entre las sombras

siembra

noviembre 1992

Hoy vi mi cuerpo inerte
en un lago rojo
sembrada en la tierra
soñando
con germinar
sueños
de florecer en otra vida

Noche

octubre 1992

Ay noche
como me atraes
me gustaría hundirme en tu negrura
y no regresar
desaparecer el color
y hundirme en el abismo
frio, oscuro, profundo
volar tan rápido que me vuelva saeta
penetrar la profundidad
y no tener que regresar
cada mañana

Ay noche
nos parecemos tanto
quisiera dormir en tu regazo
y no despertar jamás
flotar tan rápido
no tener que volver cada día
sabiendo
el mal
el fin
no poder hablar
nadie escucha
es en vano
no importa
dormir...dormir...y...

sábado, 23 de agosto de 2008

Estocada Mortal

Cuando parecía que estaba a las puertas del paraíso
Cuando mi vida empezaba a estar completa
El corazón me fue arrebatado del pecho.
Era demasiado bueno para ser cierto
Y no tengo un pretexto para justificar el pozo de sollozos en el que estoy hundida.

domingo, 27 de julio de 2008

He aquí que tú estás sola y que estoy solo

He aquí que tú estás sola y que estoy solo.
Haces tus cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.

Yo no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.

Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra, a flor, hueles a amor, y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tú me suenas
dentro de corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en nuestros brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.

NO ES QUE MUERA DE AMOR, muero de ti.

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy sólo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en el que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que nos vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.

En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.


Jaime Sabines

Preciosa y el aire

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.
El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.
En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.
Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde. *
Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.
San Cristobalón desnudo, l
leno de lenguas celestes,
mira la niña tocando
una dulce gaita ausente.
Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre. *
Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.
Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve.
¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes. *
Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses.
Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.
El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.
Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento, furioso, muerde.

La Casada Infiel

La Casada Infiel
Federico Garcia Lorca.

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela
pero tenía marido.


Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.

En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos;
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.

El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.


Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.


Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.


Yo me quité la corbata
ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.

Ni dardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con tanto brillo.

Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.

Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.


No quiero decir por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.

Sucia de besos y arena
yo me la lleve al río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.


Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.


La regalé un costurero grande,
de raso pajizo, y no quise
enamorarme porque teniendo
marido me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.