sedosos, crespos y oscuros,
inspiran mi cantilena;
mal prendidos, mal seguros,
los rizos de mi morena.
Las auras aduladoras
al pasar juegan con ellos;
mueren las olas sonoras
oreando los rizos bellos
las auras aduladoras.
Sobre la frente rosada
del ángel de mis hechizos
forman madeja enredada
los negros, sedosos rizos,
sobre la frente rosada.
Brillantes y retorcidos,
si los vientos juguetones
los soplan con sus vagidos,
tiemblan en tirabuzones
brillantes y retorcidos.
Rizos do la luz se quiebra
en sutiles resplandores,
¡quién besara hebra por hebra
los suaves y tembladores
rizos do la luz se quiebra!
Esos rizos perfumados
húmedos, lindos y gruesos,
los quisiera a mi acercados
para estremecer a besos
esos rizos perfumados.
Los rizos de mi morena
son, pues, enjambre de hechizos;
y les doy mi cantilena;
que son los más bellos rizos
los rizos de mi morena.
