
Pues aquí estoy, después de haber sazonado la cena de mi esposo con lágrimas.
Y pareciera que su muerte en realidad no es tan importante, sin embargo, es posible que esta desazón sea la suma de todas las muertes que han sucedido este año.
Muertes chiquitas, muertes grandotas, y no pareciera que su importancia objetiva tuviera que ver con el dolor que me causan.
Yo no veía la muerte, era una situación abstracta que le pasaba a los viejitos, pero todo empezó a cambiar hace menos de un par de años, cuando el hermano de mi marido, de buenas a primeras, se mató inesperadamente en un choque. Eso me sacudió, y me hizo ver que estoy llegando a esa edad en la que la gente se empieza a morir, y eso que no estoy tan vieja. Que malgasto de tiempo y recursos, de risas y lágrimas, de dinero, amor y estudios. Todo terminó en un par de segundos, sin previo aviso, dejando atrás a todos sus hermanos y familiares, mas viejos que él. Mi fragilidad se hizo impresionantemente tangible,... ?que cosas me esperará la vida? que cosas me deparará el destino?
Menos de un mes más tarde, mi buen amigo de la ibero, un ser lindo y amoroso, murió tragicamente de cáncer. Es sorprendente la diferencia entre ambos funerales, el primero lleno de desconcierto y furia, de imprevisión ante lo imprevisible. El segundo lleno de resignación y alivio, después de una terrible lucha contra la enfermedad.
Y luego siguió, con mi Pepis, mi abuelita adoptiva, la última abuelita que me quedaba. Mujer que se resistió a la muerte, como si la hubiera guardado en su cajetilla de cigarros, y no le hubiera permitido salir hasta que por otro lado el cancer le impidió seguir alimentandose desde el estómago.
Pero todo se fue apresurando, y el último mes, ha estado especialmente plagado de dolor.
Hace menos de una semana, mi periquita azul, feneció de parto. La pobre tenía furor uterino, huevo tras huevo, a pesar de estar sola y sin marido, hizo que sus reservas de calcio se agotaran, y finalmente el cascaron no resistió dentro de su ser. El huevo se reventó dentro de ella. Me la encontré tirada con su parto atorado, en el piso de su jaula.
Un día mas tarde, sin ser avisada por los involucrados, me enteré de la muerte de mi tía más amolada. La que tuvo cáncer de niña, la que quedó estéril con el tratamiento, y por lo tanto no encontraba marido. La que en su madurez se casó y adoptó una niña. Ya se murió. Tanto dolor en su vida, acabó prematuramente cuando parecía que todo mejoraba.
Pero hoy fue el acabose. Hoy a las 10 am me enteré que mi primogénita perruna, mi querida Daphne, dejo de existir. Por alguna razón extraña su muerte me ha pegado más de lo normal. A Daphne la compramos un año antes de casarnos. Y ahora, 12 años después, era una viejita que se hizo chiquita, hasta que no pudo pararse más. Es la menos trágica de las muertes, y la que más me ha hecho llorar, probablemente porque ya no es lo duro, sino lo tupido.
Desde hace unos días, mi caballo azul me canta esta canción constantemente:
Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda
Un sendero sólo de penas mudas llegó
hasta la espuma
Sabe Dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto de las
caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
la caracola
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y te esta llamando
Y te vas hacia allá como en sueños
dormida, Alfonsina, vestida de mar
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado
Bájame la lámpara un poco más
déjame que duerma, nodriza, en paz
Y si llama él, no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve
y si llama él, no le digas nunca que estoy
Di que me he ido
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y te está llamando
Y te vas hacia allá como en sueños
dormida, Alfonsina, vestida de mar
Y pareciera que su muerte en realidad no es tan importante, sin embargo, es posible que esta desazón sea la suma de todas las muertes que han sucedido este año.
Muertes chiquitas, muertes grandotas, y no pareciera que su importancia objetiva tuviera que ver con el dolor que me causan.
Yo no veía la muerte, era una situación abstracta que le pasaba a los viejitos, pero todo empezó a cambiar hace menos de un par de años, cuando el hermano de mi marido, de buenas a primeras, se mató inesperadamente en un choque. Eso me sacudió, y me hizo ver que estoy llegando a esa edad en la que la gente se empieza a morir, y eso que no estoy tan vieja. Que malgasto de tiempo y recursos, de risas y lágrimas, de dinero, amor y estudios. Todo terminó en un par de segundos, sin previo aviso, dejando atrás a todos sus hermanos y familiares, mas viejos que él. Mi fragilidad se hizo impresionantemente tangible,... ?que cosas me esperará la vida? que cosas me deparará el destino?
Menos de un mes más tarde, mi buen amigo de la ibero, un ser lindo y amoroso, murió tragicamente de cáncer. Es sorprendente la diferencia entre ambos funerales, el primero lleno de desconcierto y furia, de imprevisión ante lo imprevisible. El segundo lleno de resignación y alivio, después de una terrible lucha contra la enfermedad.
Y luego siguió, con mi Pepis, mi abuelita adoptiva, la última abuelita que me quedaba. Mujer que se resistió a la muerte, como si la hubiera guardado en su cajetilla de cigarros, y no le hubiera permitido salir hasta que por otro lado el cancer le impidió seguir alimentandose desde el estómago.
Pero todo se fue apresurando, y el último mes, ha estado especialmente plagado de dolor.
Hace menos de una semana, mi periquita azul, feneció de parto. La pobre tenía furor uterino, huevo tras huevo, a pesar de estar sola y sin marido, hizo que sus reservas de calcio se agotaran, y finalmente el cascaron no resistió dentro de su ser. El huevo se reventó dentro de ella. Me la encontré tirada con su parto atorado, en el piso de su jaula.
Un día mas tarde, sin ser avisada por los involucrados, me enteré de la muerte de mi tía más amolada. La que tuvo cáncer de niña, la que quedó estéril con el tratamiento, y por lo tanto no encontraba marido. La que en su madurez se casó y adoptó una niña. Ya se murió. Tanto dolor en su vida, acabó prematuramente cuando parecía que todo mejoraba.
Pero hoy fue el acabose. Hoy a las 10 am me enteré que mi primogénita perruna, mi querida Daphne, dejo de existir. Por alguna razón extraña su muerte me ha pegado más de lo normal. A Daphne la compramos un año antes de casarnos. Y ahora, 12 años después, era una viejita que se hizo chiquita, hasta que no pudo pararse más. Es la menos trágica de las muertes, y la que más me ha hecho llorar, probablemente porque ya no es lo duro, sino lo tupido.
Desde hace unos días, mi caballo azul me canta esta canción constantemente:
Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda
Un sendero sólo de penas mudas llegó
hasta la espuma
Sabe Dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto de las
caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
la caracola
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y te esta llamando
Y te vas hacia allá como en sueños
dormida, Alfonsina, vestida de mar
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado
Bájame la lámpara un poco más
déjame que duerma, nodriza, en paz
Y si llama él, no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve
y si llama él, no le digas nunca que estoy
Di que me he ido
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y te está llamando
Y te vas hacia allá como en sueños
dormida, Alfonsina, vestida de mar

2 comentarios:
Hola Ana, me dio mucha tristeza leer sobre tus pérdidas de estos últimos meses, me hubiera gustado estar ahí para abrazarte y consolarte de vez en cuando. Leerte me hizo sentirte cerca y eso me dio cierta paz, la misma que me inspiras cuando estoy contigo. Me da gusto que hayas encontrado en la escritura una forma de desahogo, verás cómo uno descansa después de hacerlo. Te quiero y extraño.
Tammy acabo de ver tu comentario, mil gracias! estoy impaciente por que regreses, te quiero!
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